Ciclovía: pequeña en Bogotá grande en el mundo

 

La ciclovía es el evento público que más reconocimiento internacional le ha dado a Bogotá. Su modelo se ha reproducido en 40 ciudades alrededor del mundo. Es producto de la iniciativa ciudadana y mantiene una fuerte apropiación cívica. Sin embargo preocupa el tratamiento que en los últimos años le viene dando la administración del Instituto Distrital de Recreación y Deporte. 

En 2014 la ciclovía cumplió 40 años y el premio que recibió fue la reducción presupuestal para su operación. Esta actividad está inscrita en el proyecto No 846 del IDRD denominado acciones metropolitanas para la convivencia. 

En el 2014 contó con un presupuesto de 11.305 millones y el presupuesto asignado por la administración para el 2015 es de 4.770 millones. Se presenta una reducción del 57,8 %. 

Además, estos recursos deben compartirse con otras actividades y eventos de recreación. La dirección del IDRD con los escasos recursos deberá dar prioridad a alguna de estas actividades, pero seguramente el sacrificio será para la ciclovía. 

En la estructura organizacional del IDRD, la ciclovía cuenta con el personal operativo que permite el funcionamiento vegetativo de la actividad. Pues responde más de la inercia funcional de la entidad pero no se hacen esfuerzos adicionales. La coordinación y manejo está en el cuarto nivel de la jerarquía administrativa, a cargo de un  técnico operativo; depende de dos subdirecciones: la subdirección de deportes y recreación que maneja el plan de gasto y la coordinación, y de la subdirección de parques que atiende el aprovechamiento económico. Es un esquema fragmentado en el cual quien dirige el programa no tiene capacidad de decisión. Carece de importancia y no hay estrategia gerencial.

Esta situación se refleja en la dramática reducción presupuestal para el 2015 y las decisiones de adoptar como patrocinadores empresas de bebidas gaseosas y productoras de medicamentos simultáneamente. Los cambios de la imagen se producen de acuerdo al capricho de cada administración. Esto ha significado la ausencia de una marca que la identifique de forma permanente. 

En consecuencia, esta invención bogotana no tiene ni se le ha dado la importancia que merece y que el mundo entero si le otorga. Se ha desaprovechado esta reconocida actividad para impulsar sectores económicos, como el turismo, el desarrollo urbano y todos los aspectos que implica la globalización. 

Hace falta gerencia y objetivos claros para otorgarle la dimensión económica, social y urbana que merece.  Estamos ante un evento que ha creado capital social, capacidad de organización y de expresión pública  y potenciadora del desarrollo urbano durante 40 años. Pero a esta creación maravillosa de lo ciudadanía le están dando un trato que no merece. Dejándola en el cuarto de atrás.

 

 

 

Voté sí al presupuesto de 2015 por las siguientes razones.

El pasado martes 9 de diciembre, se aprobó en plenaria del Concejo el presupuesto de Bogotá para el 2015 por 17,3 billones de pesos. Los sectores que concentran la mayor inversión, tal como fue propuesta la distribución global de recursos por parte del alcalde Petro son movilidad ($4,6 billones), educación ($3,5 billones), salud ($2,2 billones) e integración social ($1,2 billones).

Contrasta el esfuerzo distrital para incrementar la inversión en educación pública con el aporte proporcionalmente cada vez menor que anualmente está haciendo la nación. Advertimos que el esquema actual debe ser revisado porque tal cual está, castiga la asignación cada vez más alta que hace la ciudad. Es injusto que a mayor inversión distrital, la fórmula vigente del sistema general de participaciones imponga menos traslados nacionales. Es urgente que los congresistas modifiquen esta norma que hoy desincentiva mayores aportes territoriales.

Me sigue preocupando el programa “Acciones Metropolitanas para la Convivencia” porque de él se desprenden la Ciclovía, la Recreovía y gran parte del Festival de Verano dado que no se le asignaron los recursos necesarios para garantizar su funcionamiento óptimo. Sin embargo voté sí al presupuesto porque en un proceso de concertación se logró conseguir que la administración asignara 10 mil millones de pesos adicionales al IDRD para impulsar programas relacionados con la bicicleta y el fomento del deporte como “Pedalea por Bogotá” y “Bogotá forjador de campeones”, programas que sumados habían recibido una incomprensible reducción de 4.500 millones en el primer borrador del proyecto. Es importante anotar que esta inversión mejorará las condiciones para que los deportistas de la ciudad participen en los próximos juegos nacionales.

Con los recursos que recibirá el año entrante el Instituto, además podrá apoyar el recién creado programa “Al Colegio en Bici” que promete ser uno de los más exitosos en torno a la promoción de la bicicleta como medio cotidiano de transporte urbano. Miles de niños y niñas de varios colegios públicos están pedaleando día a día por un futuro mejor, y me alegra que la Alcaldía haya decidido respaldarlos porque en algún momento del debate el programa estuvo en riesgo, pues se hubiera quedado corto si solo contara con respaldo presupuestal desde la Secretaría de Educación.

En el presupuesto del 2015 la bicicleta es cenicienta

 

Bogotá Noviembre 28 de 2014. En el marco de la discusión del proyecto de Presupuesto presentado por la Administración la Concejala María Fernanda Rojas aseguró que nunca antes un Gobierno Distrital había destinado tantos recursos para promocionar el uso de la bicicleta como el de la Bogotá Humana. Y aunque es justo reconocer que recientemente se han adelantado exitosas campañas como “déjate ver” y “al colegio en bici”, otra parecería ser la historia para el año que viene.

Según reveló la concejala del Partido Verde la Secretaría de Movilidad reduce su presupuesto de promoción en un 49%, en el Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte, el programa “pedalea por Bogotá” prácticamente desaparece al reducirse en un 89%. La ciclovía,  joya de la corona está en riesgo, sus actividades complementarias y varios eventos de actividad física reciben un recorte de más de 7 mil millones de pesos con respecto al 2014.