Mis peleas contra la corrupción

 

Hice parte de la comisión de investigadores que durante más de tres meses revisó miles de folios y archivos para desentrañar el escándalo de corrupción que más tarde fue llamado “El Carrusel de la Contratación”. Como saben, este proceso culminó con procesos abiertos a más de cien implicados, dentro de los que se encontraban contratistas, funcionarios del IDU y el entonces alcalde de la ciudad Samuel Moreno.

Finalizado el proceso de destapar el Carrusel de la Contratación, fui designada como Directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), precisamente una de las instituciones más golpeadas por los corruptos del Carrusel. Mi labor ahí, durante 18 meses, fue poner orden en el desgreño y la parálisis en que se encontraba sumida esa entidad.

Desde el IDU se contrataron los estudios del metro subterráneo, se destrabaron cerca de 200 frentes de obra que se encontraban detenidos, entre ellos la Avenida 26, y avanzamos en la factibilidad y el diseño del cable aéreo en Ciudad Bolívar. Con gran orgullo, debo decir que lideré un proceso de reconstruir la confianza, que es el principal patrimonio social, al interior de una entidad desprestigiada por la corrupción, donde laboraban 1.184 funcionarios con un presupuesto anual de un billón de pesos.

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Es paradójico que algunos de esos responsables de un detrimento patrimonial cercano a 2,2 billones de pesos, iniciaron una campaña de intimidación en contra de quienes denunciamos la corrupción mediante acciones judiciales que intentaban implicarnos en falsos delitos. Pero no fue la única consecuencia de haber defendido los recursos públicos. También irrumpieron en mi domicilio y robaron mis computadores y discos duros, y recibí algunas amenazas e intimidaciones personales. Pero nada de eso impidió que hiciera mi trabajo, conforme a los principios de transparencia y rectitud que siempre han caracterizado mi trabajo.

Mediante el voto, los ciudadanos depositan su confianza en los concejales de la ciudad, para que sean sus ojos en el desempeño de la administración y la contratación pública, para garantizar que los recursos públicos sean utilizados adecuadamente. Por eso, una parte fundamental de mi trabajo ha sido prevenir despilfarros y malas inversiones, denunciar irregularidades y hacer control político al alcalde y sus funcionarios.

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De esta forma, me opuse al cobro de una valorización destinada a obras que no eran prioritarias en la ciudad y que afectaban el medio ambiente, reclamé recursos para la Secretaría de la Mujer, abogué por mayor apoyo a los colegios públicos, puse en duda la transparencia de la licitación de la nueva flota de Transmilenio, hice pública la inviabilidad del proyecto de Transmilenio por la Séptima, demostré cómo la administración ha aumentado el déficit del Sitp, y advertí de todos los errores que ha cometido la administración al abrir licitaciones apresuradas e inviables económicamente como parqueaderos públicos y nuevos buses para Sitp.

En todos esos casos el tiempo, los jueces y los organismos de control, confirmaron que mis advertencias no eran infundadas. He sido todo el tiempo una defensora incansable de la ciudad, estoy comprometida con esta labor, y nunca me he amedrentado ante las intimidaciones, los ataques y las leguleyadas de unos corruptos que saben que tienen sus días contados como saqueadores de los recursos públicos.

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María Fernanda Rojas

Concejal de Bogotá

Alianza Verde