Bogotá, sin turismo sostenible

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19 de Septiembre de 2018

Se aprobó en el Concejo un proyecto de acuerdo que adoptó nuevos lineamientos para la política distrital de turismo. La iniciativa, aunque tiene un enfoque empresarial valioso, se queda corta en aspectos vitales del turismo moderno y, de hecho, puede significar un retroceso en aspectos ambientales. Una falencia que en otros países ha traído resultados negativos.

 

Por: María Fernanda Rojas

 

El proyecto plantea unos lineamientos para que se desarrolle el sector turístico. Entre ellos se encuentran medidas para posicionar a Bogotá como destino, generar estrategias innovadoras para atraer diferentes tipos de viajeros, realizar alianzas estratégicas regionales y fortalecer la Red de Información Turística, entre otros. La consolidación de la política quedó en cabeza del Instituto Distrital de Turismo.

Este sector es importante para el desarrollo económico de la ciudad, sin embargo, dentro de la iniciativa aprobada el pasado 5 de septiembre no se tuvo en cuenta una visión integral del tema, y tampoco la responsabilidad que le cabe a la Administración Distrital de propiciar un desarrollo económico responsable.

Como se resaltó en el debate por parte del ponente Manuel Sarmiento, el proyecto reemplaza al Acuerdo 305 de 2007 que contenía principios que se deberían considerar al desarrollar la actividad turística. En concreto, ese acuerdo incluía el concepto de sostenibilidad en la industria turística, al tener en cuenta variables ambientales y la conservación para evitar la sobrecarga y uso indebido del patrimonio cultural y natural de la ciudad. Con la aprobación del nuevo proyecto, este tipo de premisas ambientales quedan eliminadas de la política distrital. Es decir que, cómo mínimo, nos regresa una década en logros ambientales.

Ya en muchos lugares del mundo se ha podido constatar que el turismo es destructivo cuando se maneja sin considerar el cuidado del ambiente y del patrimonio. La BBC hizo un listado de los lugares más amenazados por la visita masiva de turistas. Entre ellos se encuentran la isla Phi Phi en Tailandia en donde las embarcaciones y las actividades de buceo han destruido arrecifes de coral. En la isla de Bali, en Indonesia, se presenta una elevada deforestación para acelerar la construcción ya que la llegada de viajeros es creciente y no hay infraestructura suficiente. Además, el manejo de basuras se ha hecho un problema inmanejable[1]. La queja más común en las áreas urbanas es el hacinamiento en ciertos puntos y el deterioro del patrimonio.

La actividad turística debe realizarse respetando los ecosistemas y conservando la autenticidad sociocultural de las comunidades, las expresiones artísticas locales y prácticas ancestrales. Se deben conservar los patrimonios arquitectónicos, arqueológicos y naturales. A propósito del tema, los participantes de la Cumbre Mundial de Turismo Sostenible reunidos en 2015, entre quienes se encuentran el Instituto de Turismo Responsable, la Organización Mundial de Turismo, el Programa Hombre y Tierra de la UNESCO, entre otros, expidieron la Carta Mundial De Turismo Sostenible + 20.

En ese documento los firmantes acuerdan, entre otros temas, que el turismo debe gestionarse de forma tal que se garantice la protección y la integridad del patrimonio común, material e inmaterial. Además, debe ser compatible con la conservación de la naturaleza y la biodiversidad y debe responder al cambio climático al reducir las emisiones de efecto invernadero que causa. Debe ser una actividad que pueda desarrollarse fortaleciendo el vínculo con las comunidades locales e incrementando los efectos positivos sobre ellas tales como los relacionados con la generación de empleo y el emprendimiento local.

La Carta incluye también unos “llamamientos a la acción” de otros actores como los gobiernos y las organizaciones internacionales. Sostiene que deben “Fortalecer los marcos legislativos y políticos favorables al turismo sostenible, incluidos los relativos a la protección del medio ambiente, la conservación del patrimonio natural y cultural, los derechos humanos y laborales”.

Es necesario que el turismo se desarrolle no sólo con la visión del gremio económico que depende de esta actividad, sino con todos los actores involucrados. La Carta Mundial de Turismo Sostenible también se refiere a este tema y llama a los gobiernos para que la planeación turística se desarrolle con procesos participativos que incluyan a las comunidades locales, rurales, pueblos indígenas, mujeres y sectores desfavorecidos.

Así las cosas, y aunque el proyecto aprobado tiene una visión empresarial importante, deja por fuera algunas de las principales aristas del tema. Al gobierno, en este caso a la Administración Distrital, le corresponde dar dinámica económica pero también velar por la conservación del ambiente, del patrimonio y del bienestar de sus habitantes. Pero más allá de eso, también es un tema de simple sentido común: si no cuidamos nuestros atractivos turísticos, ¿a qué van a venir los visitantes?


[1] “Los lugares más hermosos del mundo que están amenazados por el turismo”. BBC / Mundo. Consultado septiembre 7 de 2018. Tomado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160519_ciencia_medio_ambiente_paraisos_peligro_turismo_isla_everest_gtg