Otros cambios necesarios en la licitación de Transmilenio

 

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Bogotá 14 de Agosto 2018

Además de la necesidad de tecnología limpias en la nueva flota de Transmilenio, desde marzo vengo insistiendo en otros temas que también deben fortalecerse en la licitación. Dos de ellos son Satisfacción del Usuario y Desempeño Ambiental como medida del desempeño de los operadores. Dado que el proceso se encuentra suspendido, aún hay oportunidad de incluirlos.

Por: Mafe Rojas

El pasado 30 de julio se suspendieron los procesos licitatorios que buscaban escoger nuevos proveedores de flota de Transmilenio y sus operadores. Además de aprovechar esta oportunidad para eliminar las restricciones que impiden la llegada de buses con tecnologías más limpias, pueden introducirse otros cambios que hagan mejorar el servicio y los controles a variables ambientales dentro de la operación.

En las reglas de juego con que tendrá que funcionar la nueva flota se introdujo la Evaluación Mensual Integral de la Calidad del Servicio (EMIC). Esta herramienta permite que los operadores que cumplan con los criterios contenidos en esta evaluación tengan una bonificación y los que no, sufran una deducción respecto a su remuneración.

Dentro de los temas que se consideraron inicialmente dentro de la EMIC (en los prepliegos del proceso de contratación) estaban la seguridad vial, la gestión operacional (cumplimiento de despachos, puntualidad de los mismos, cumplimiento en el número de kilómetros programado), la gestión de mantenimiento (número de fallas mecánicas), conductas de conducción y satisfacción al usuario.

Esa última variable, satisfacción del usuario, no se desagregaba ni tenía descrita una forma de cálculo como sí ocurría con los demás indicadores. En ese momento (abril de 2018), en carta dirigida a Transmilenio S.A, sugerí desarrollar y precisar este tema para que el servicio que recibe el usuario tenga peso dentro de la medición de la calidad del sistema. Sin embargo, en los pliegos definitivos del proceso se conservó la EMIC pero sin tener en cuenta la medición de la satisfacción del usuario. Es necesario que este tema se incluya de nuevo para lograr una caracterización real del servicio.

Por otro lado, en el texto del futuro contrato de operación se hace referencia al desempeño ambiental de los concesionarios. Se establece que estos agentes deben desarrollar los Planes y Programas de Desempeño Ambiental y cumplir con los niveles de emisiones establecidos. Este requisito tiene como propósito optimizar el consumo de combustible y minimizar los efectos ambientales adversos.

Para garantizar el cumplimiento de esta obligación se contempla la posibilidad de inmovilizar vehículos y se establecen unas multas. Sin embargo, dada la importancia del tema ambiental y en especial de la calidad del aire, es recomendable que no sólo se contemplen esos mecanismos, que suelen implicar procesos administrativos muy complejos, sino que se diseñe una herramienta similar a la EMIC pero relacionada específicamente con temas ambientales. Esta medición debería también permitir afectar la remuneración del operador por cumplir o no con los estándares.

En los compromisos que asumirán los nuevos operadores está el de llevar una “hoja de vida” de cada uno de los buses. Debe contener un registro de las intervenciones de mantenimiento, los kilómetros recorridos, fallas y accidentes, costos de repuestos y mano de obra. Es conveniente incluir los resultados de las mediciones de emisiones contaminantes que se hagan a cada vehículo dentro de esta hoja de vida. Esto permite mayor control por parte de Transmilenio y de la Secretaría de Ambiente que, dicho sea de paso, debería tener un papel más claro en el control del desempeño ambiental de la flota.

Una obligación adicional es llevar una hoja de vida de cada conductor. Allí se debe registrar la información sobre kilómetros recorridos, horas trabajadas, quejas recibidas, accidentes y multas.

Además de esos datos, es necesario Incluir un seguimiento a los problemas de salud que presenten los conductores. La recolección y análisis de este tipo de información permite que el ente gestor revise el impacto de los esquemas de operación sobre estos agentes, disminuya consecuencias negativas en su integridad y mejore la seguridad del sistema.

Estos ajustes tendrían un efecto positivo y necesario en la calidad del servicio para los usuarios y en el impacto ambiental del sistema; dos propósitos que deben ser prioritarios.