Los colegios en concesión de Peñalosa, ancla al pasado

 

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4 de Agosto de 2018

Después de veinte años del modelo de colegios en concesión no han sido plenamente demostradas ni sus bondades ni su necesidad; sin embargo, la Administración Distrital logró que el Concejo aprobara recursos para el funcionamiento de 13 nuevos colegios de infraestructura pública con administración privada, comprometiendo recursos de la ciudad hasta 2028 para sostener un modelo de 1998.

El Cabildo Distrital autorizó el uso de $369 mil millones entre los años 2019 y 2028 para que 13 de los colegios nuevos que está construyendo esta administración funcionen con el modelo de concesión o, como se denominan actualmente, de administración del servicio educativo.

Los argumentos con los que se justificó el proyecto fueron los de costumbre, los mismos que hace 20 años se usaron para que empezara el modelo de concesión con 25 instituciones, los mismos que siguen sin demostrarse. Esos argumentos de siempre son: ampliar la cobertura, garantizar la jornada única, ahorro de recursos y mejorar la calidad con mejores prácticas educativas que tienen que llegar a ser replicadas en los colegios públicos.

No se tiene en cuenta que la realidad de la ciudad cambió y que el modelo de colegios en concesión ya ha mostrado sus ventajas, pero también sus problemas. Se habla de incrementar la cobertura sin tener en cuenta que cuando se terminen los colegios nuevos la cobertura crecerá, independientemente de si esos planteles son administrados por privados o por la Secretaría de Educación.

Se ignora también la enorme oportunidad que generan esos colegios para que la Administración Distrital avance en la implementación de una jornada única manejada desde el sector público con los conocimientos y experiencia que ha logrado en estos años y con la innegable mejora de los resultados académicos y de eficiencia interna que presentan los planteles públicos. Sólo para citar dos ejemplos, en los públicos la tasa de deserción pasó de 3,7 en 2012 a 2,2 en 2016 y el porcentaje de colegios ubicados en las tres categorías (muy superior, superior y alto) de las pruebas de Estado se incrementó en un 33,7%, entre 2010 y 2017. Se ha venido cerrando la brecha con instituciones privadas.

Si bien muchos de los colegios en concesión que existen actualmente han mostrado prácticas educativas exitosas y mayor cercanía a las familias y el entorno de los estudiantes, el propósito de hacer que esas prácticas llegaran a los colegios públicos no se alcanzó. Tampoco son claros los mecanismos para que se consiga esa meta en el proyecto que se aprueba ahora para tener 13 nuevos colegios con este modelo de administración del servicio educativo.

También es discutible el argumento de ahorro de recursos, porque la experiencia indica que no es buena idea “ahorrar” en educación. En particular porque la mayor diferencia en costos entre uno y otro modelo, se da el rubro de remuneración a profesores.

Esto es un arma de doble filo, porque al tiempo que las concesiones son baratas, también hace que los profesores con mayor escalafón, mejor nivel de preparación y más experiencia estén en los colegios públicos en donde tienen mejores condiciones laborales. Un estudio encontró que la inversión de los colegios oficiales en los docentes es más “eficiente” porque hay una mejor relación costo beneficio entre lo pagado en salario versus el “logro académico”


[1]Sarmiento A, Alonso C, Et Al. Evaluación de la gestión de los colegios en concesión en Bogotá 2000 – 2003. En: Archivos de Economía. Dirección de Estudios Económicos, DNP. Septiembre de 2005. PG 97