El IDU tampoco aprueba Transmilenio por la Séptima

TM7ma

 

A pesar de la aparente seguridad que ha mostrado la administración del alcalde Enrique Peñalosa sobre la solidez de los estudios, diseños y en general del proyecto de Transmilenio por la séptima, la realidad parece ser otra. Al coro de voces críticas que han surgido de diversos sectores de la sociedad, ahora se conoce que desde las mismas entrañas de la administración también tienen reparos y encuentran importantes vacíos en los estudios de factibilidad e ingeniería de detalle.

En efecto, a los reparos que han surgido desde el Concejo, los colectivos ciudadanos y la academia, ahora se conoce un memorando fechado en Junio 18 de este año, proveniente de la subdirección General de Infraestructura, del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), donde quedan serias dudas sobre la solidez del proyecto. El memorando 20183050143613 del principal departamento técnico del IDU dice, textualmente: “Como conclusión preliminar esta subdirección manifiesta que ante los productos faltantes y la información analizada resultado de esta revisión resulta INVIABLE adelantar el proceso para la licitación de obra en estas condiciones”.

Los reparos de los expertos del IDU apuntan a temas tan delicados como los materiales utilizados y sus características, el diseño irregular de algunos tramos, el desconocimiento sobre las características del terreno, incertidumbre acerca de los costos finales y planos inconclusos, entre otras importantes variables de los estudios. Llaman la atención especialmente las observaciones en cuanto a geotecnia, geometría y estructuras, aunque la lista de advertencias se extiende aún más, abarcando aspectos como urbanismo, espacio público, accesibilidad, tránsito, cronograma y presupuesto.

GEOTÉCNIA:

En dos puntos de la obra (Calle 189 y Puente calle 85) los cálculos no se basaron en pruebas reales sobre el terreno, si no en correlaciones descritas en la literatura; es decir, se trata de estimaciones y supuestos. En el mejor de los casos, esto va a significar sobrecostos porque el constructor se verá obligado a sobredimensionar la obra para minimizar el riesgo de fallas.

GEOMETRÍA:

Los expertos del IDU encontraron falta de definición en aspectos claves del diseño de vías. Entre otros, hay vacíos en el funcionamiento de la intersección de la Cll. 72 en integración con la avenida Caracas; en la intersección de la calle 85; en el eje de empalme entre calle 100 y carrera séptima; y en el acceso desde el conjunto residencial Reserva de la Sierra.

ESTRUCTURA

Al parecer, los estudios tampoco proporcionaron definición, descripción, criterio, diseño y demás especificaciones de montajes y procedimientos constructivos. Es decir, que al constructor de la obra le tocará calcularlos por su propia cuenta, labor que se dificultará por los vacíos en cuanto a los estudios de suelos, variable determinante para realizar las matemáticas.

Adicionalmente, tampoco se presentaron planos donde se muestre la superposición de las redes de servicios públicos con las estructuras diseñadas. Por lo cual es casi seguro que en más de una ocasión el constructor se va a encontrar de improviso con tuberías y redes. Todo esto se traduce, una vez más, en sobrecostos y retrasos.

De todas formas, que el responsable de los estudios, Ingenieros Consultores Civiles y Eléctricos S.A. (Ingetec S.A), haya dejado todos estos vacíos e inconsistencias se constituye en un incumplimiento del contrato. De manera que no se entiende por qué se les ha recibido a conformidad y ha contado con el visto bueno del interventor: Integral S.A.

Cabe recordar en este punto que estos estudios de factibilidad e ingeniería de detalle que los expertos del IDU encontraron inviables, han pasado por un largo viacrucis de prórrogas y demoras. Iniciados desde el 24 de noviembre de 2016, debían estar listos para diciembre del año pasado. Sin embargo, fueron necesarias cuatro prórrogas para que finalmente llegaran a manos de la administración.

Este proyecto ha encontrado gran resistencia de la ciudadanía. Por ejemplo, en la encuesta Bogotá como vamos de percepción ciudadana, sólo un 26% de los ciudadanos la aprobaban. Entre los argumentos de sus detractores encontramos: Que no tiene estudios de costo beneficio (lo cual es cierto), que no es un uso eficiente de los recursos públicos invertir 2.4 billones de pesos en una troncal que el propio Secretario de Gobierno ha señalado como “casi ligera”, y cuya capacidad de carga sólo mejoraría en 6 mil pasajeros por hora sentido.

A pesar de todas estas advertencias, la administración sólo ha dado señales de seguir adelante con un proyecto lleno de reparos y dudas. Es normal entonces que surja la pregunta: ¿Si el alcalde Peñalosa no escucha a los colectivos ciudadanos, a los Concejales de la ciudad, a la academia y, ni siquiera, a sus propios expertos, entonces a quién escucha?

Contacto de la Concejal Mafe Rojas:

Marcelo Ricardi: 318 558 82 55