Más concertación en el estacio público

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Antes de continuar con su plan de reemplazo del arbolado urbano y construcción de nuevos parques, el alcalde Peñalosa debería aprender de los inconvenientes que ha enfrentado. Se acerca una nueva tala de árboles y, en lugar de granjearse enemistades, podría conseguir aliados entre los ciudadanos.

Una ola de malestar se percibe entre algunas comunidades con las obras que la administración Peñalosa ha emprendido en diferentes parques de la ciudad. Bajo consignas como “Use la cabeza, no la motosierra” y “fuera alcalde leñador”, escuchados el pasado 8 de mayo en la exclusiva Carrera 15, los vecinos de parques del norte como El Virrey y Japón se opusieron a las intervenciones en sus barrios.

Puede parecer extraño que produzca molestia lo que se presenta como una mejora en la oferta de esparcimiento y disfrute del espacio público. Pero las razones que escuché de los vecinos, y el análisis de los indicadores de ciudad, nos dicen otra cosa.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para contar con un aire de buena calidad las ciudades deben tener aproximadamente un árbol por cada tres habitantes; actualmente Bogotá cuenta con 1 árbol por cada seis personas, es decir la mitad de lo recomendado. En cuanto a Espacio Público Verde, la sugerencia de la OMS oscila entre los 10 y los 15 metros cuadrados por habitante; Bogotá se encuentra cerca del límite inferior con un promedio de 10,21 para toda la ciudad.

Estas cifras se desprenden del más reciente informe del Observatorio del Espacio Público de Bogotá y a pesar de que no son las mejores, hay otras igual de inquietantes. Por ejemplo, las de Espacio Público Efectivo, donde se reúnen todos los elementos de espacio público abiertos de manera permanente a la ciudadanía: el estándar establecido en el Decreto 1077 de 2015 es de 15 metros cuadrados por habitante y Bogotá no alcanza ni la tercera parte (4,41).

Es bastante posible que el ciudadano promedio, aun sin conocer estas cifras, tenga la percepción de que la ciudad necesita tanto de árboles y zonas verdes, como de espacio público para recreación activa. Así que, en principio, no debería oponerse a las obras. Pero lo que ocurre es que en algunos casos se están construyendo canchas y escenarios en detrimento de la naturaleza. Y no se entiende por qué hay que renunciar a una cosa para disfrutar de la otra.

Por otro lado, lo que he escuchado a vecinos del parque El Virrey, como Andrés Hernández, es que no están siendo tomados en cuenta en decisiones que les afectan directamente, bien porque no se les escucha, o bien porque se ignoran las propuestas y acuerdos hechos con la comunidad. Después de que mi equipo conversara con Juan Caicedo, vecino del sector y miembro del Grupo Ecomunitario, lo que se advierte es que, en general, a la ciudadanía le molesta que se le menosprecie y se tomen decisiones a sus espaldas, que se les haga una pantomima de conciliación para cumplir con un requisito y eso después no se traduce en acciones efectivas.

Por ejemplo, en el caso del parque El Virrey, hubo varias reuniones (ocho en total) entre la comunidad y los enviados de la Alcaldía. En ellas se barajaron los nombres de las especies que podrían sembrarse para compensar los árboles talados, se establecieron unos cronogramas y unos compromisos. Las peticiones de los vecinos incluían tener en cuenta especies vegetales que prestaran servicios al ecosistema (como proveer alimento a las aves), y que se plantaran en lugares donde no afectaran la infraestructura (senderos, líneas eléctricas, iluminación).

Pero la administración no fue rigurosa en el cumplimiento de estos acuerdos y, entre otras cosas, las talas empezaron antes de lo previsto y se mantuvieron invariables tanto la lista de especies de la administración como el plano de arbolado. De hecho, los vecinos ni siquiera tienen garantías de que la compensación por los árboles talados (82 nuevos individuos) vaya a hacerse en el mismo parque El Virrey.

Según me informa el IDRD, aún falta trecho para que estas metas se cumplan. De manera que en lo sucesivo es importante que El Alcalde tenga en cuenta las enseñanzas que dejan estos inconvenientes y muestre mayor flexibilidad para transformar sus planes en razón a las exigencias de los ciudadanos que lo eligieron.

En el plan de Desarrollo 2016 - 2020 la administración tiene como objetivos: “la construcción de 3 parques y de 2 centros culturales, recreativos y deportivos, así como el mejoramiento de 132 equipamientos culturales, recreativos y deportivos, y la construcción de 75 canchas sintéticas”.

Más cuando tiene como indicador de logros mejorar el porcentaje de personas que consideran agradables los parques y los espacios públicos, el porcentaje de personas que consideran que estos espacios han mejorado y el de personas que los usan efectivamente.