Colombia cada vez más depende del carbón

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El cambio climático es una realidad que no da espera para tomar acciones. Aunque Colombia no es uno de los más grandes aportantes de los gases de efectos invernadero, tiene compromisos pactados frente a los cuales está marchando en la dirección contraria. En vez de privilegiar cada vez más las energías limpias, tanto en transporte como en generación, son las fuentes contaminantes las que ganan terreno.

Según la respuesta de la Unidad de Planeación Minero Energética, UPME, a una petición formal que presenté, la generación de energía eléctrica a base de carbón pasó de 5.3% en 2018 a 10.3% en 2019 y se espera que llegue a 15% en 2020. Si revisamos años atrás, su aporte era menor al 3%. Debe reconocerse que debido a varios años de bajas lluvias se ha limitado la generación hidroeléctrica, lo cual supondría un aumento en todas las modalidades de generación térmica, pero mientras el carbón incrementa inusitadamente, el gas va a la baja. La generación a base de gas bajó de 11% a 10% entre 2018 y 2019. 

La generación eléctrica a base de carbón es la principal responsable de emisiones de CO2 en el planeta, además de generar otro tipo de emisiones muy dañinas para la salud humana. Aunque se han generado mejores tecnologías en años recientes, como las de vapor ultra-supercrítica, éstas solo aumentan un 5% la eficiencia del uso de carbón, así que apenas logran una reducción de la emisión de CO2 del 10%.  Algunos aseguran que incluso podrían reducirla a niveles por debajo de la del gas natural, pero no aún no hay evidencia que sustente dichas afirmaciones.

La caída en los precios de este mineral está impulsando su uso. Luego de tener picos donde casi llegó a los 130 dólares por tonelada en 2010 y un muy buen 2018 que terminó con un precio de USD86, hoy vemos que la tonelada se cotiza incluso por debajo de los $35 dólares, precios que no se veían desde 2002. Este argumento se suele usar para decir que asegura energía a bajos precios, pero el costo de la energía no se define sólo por esa variable. Hoy la producción de 1 KWH cuesta alrededor de $130 pesos, pero por ejemplo en Bogotá el ciudadano lo paga a casi $550 pesos. Es poco probable que los bajos costos del carbón terminen beneficiando el bolsillo del usuario final.  

Lo más preocupante es que la Nación no tiene un plan para disminuir la producción de electricidad por carbón. Mientras numerosos establecen plazos para sustituir ese tipo de generación, en Colombia incluso se van a construir en los próximos años varias generadoras térmicas de carbón. Insólito a estas alturas. Se privilegia el negocio de unos pocos sobre las prioridades para la supervivencia del planeta.

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