¿Qué está pasando con nuestros humedales en Bogotá?

 

2020-09-09_10-02-41.00_02_22_21.Still001.pngDurante este año se han realizado cuatro sesiones de la Mesa Distrital de Humedales, donde los delegados y activistas ambientales alzaron una voz al unísono para reiterar la solicitud de suspender las obras duras en estos ecosistemas.

Hagamos antes un recuento. Durante la alcaldía de Enrique Peñalosa, se cambió el concepto de recreación pasiva por medio del Decreto 565 de 2017 y se permitió la libre construcción de infraestructura, ciclorrutas, senderos, alamedas, plazoletas, adoquinados y luminarias en los humedales.

Este decreto, que no fue consultado ni socializado por la Secretaría de Ambiente de entonces, amparó los contratos de los humedales Tibabuyes o Juan Amarillo, Jaboque y Córdoba. En distintos grados y según el avance de las obras en cada caso, la afectación a la fauna, flora y suelo es evidente e irreversible. El factor tiempo juega en contra pues los contratos avanzan. Las comunidades y organizaciones han movilizado todos los recursos disponibles para buscar la suspensión.

Una victoria importante se logró en los tribunales al ser declarado nulo el Decreto 565 (Ver http://maferojas.com/index.php/2-uncategorised/511-m%C3%A1s-vida-para-los-humedales-de-bogot%C3%A1). Es un hito relevante porque la decisión judicial dejó sin piso jurídico estos contratos.

Por otra parte, el historial de las obras abrió paso a dos procesos sancionatorios en el humedal Tibabuyes por parte de la actual Secretaría de Ambiente contra la Empresa de Acueducto y un desistimiento tácito de una de las solicitudes de intervención que presentó Acueducto en el humedal Jaboque.