A jugársela por la calidad del aire en Bogotá

 

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En el país circulan más de 60 mil vehículos de carga con más de 20 años, muchos de estos circulan en Bogotá, una de las ciudades con mayores generadores de carga del país. Los vehículos de carga generan entre el 30 y 35% de todo el material particulado PM10 y PM2.5 de Bogotá, aportando mucho más que cualquiera de los otros actores contaminantes. Por estas razones la restricción de 5 horas diarias en horas pico a estos vehículos con más de 20 años es necesaria y conveniente.

El pasado 30 de diciembre la Alcaldía firmó el decreto 840 el cual remplaza el decreto 520 de 2013. Este nuevo decreto pule algunos detalles del anterior, pero sin mayores modificaciones. El mayor cambio se da en la introducción de una restricción para el área urbana en las horas pico, que luego de la exitosa negociación con el gremio de carga quedó de 6:00 a.m. a 8:00 a.m., y de las 5:00 p.m. a las 8:00 p.m. para los camiones con más de 20 años de uso y se añadió la restricción un sábado cada 15 días.  

Esta nueva restricción cumple varios propósitos: disminuir la cantidad de PM10 y 2.5 en hora pico, que son los contaminantes más peligrosos para la salud humana; y reducir el tráfico en las horas pico e incentivar a los propietarios de estos vehículos a renovar su flota. Es una medida inicial que puede ser insuficiente para muchos, pero sin duda es útil.

La vida útil de los camiones en el país ha intentado regularse varias veces. Hace 5 años el Ministerio de Transporte propuso limitarla a 20 años, lo cual fue duramente rechazado por el gremio de transporte carga. Fasecolda (gremio de aseguradoras) ha propuesto en varias ocasiones una vida útil de 17 años. Argentina y México tienen desde hace bastantes años normas que limitan la vida útil a 20 años, en Europa es de 12 y en Estados Unidos de 7 años.

Europa es la zona donde más restricciones se aplican. Además de limitar la vida útil a 12 años, aplica costos adicionales en peajes a camiones que no sean Euro V o VI, establece restricciones horarias para circular en autopistas a todos los camiones e incluso en varias ciudades ningún vehículo diésel puede circular por el centro. Es importante decir que incluso los fabricantes de estos vehículos afirman que sus productos tienen una vida útil de 15 años que puede llegar a 20 con un excelente mantenimiento y repotenciación.

Lamentablemente en Colombia no ha sido posible tener una política en este sentido y vemos el resultado: por nuestras ciudades circulan camiones con incluso de más de 40 años, siendo estos los mayores aportantes a la elevada contaminación. Bogotá no podía seguir esperando a que la Nación cumpliera con su deber, mientras sus ciudadanos padecen las duras consecuencias de un aire contaminado, en especial para niños y adultos mayores.

No sería coherente pedir que los buses del SITP deban cumplir el estándar Euro VI, como lo he hecho en el pasado, y no estar de acuerdo con esta medida que tan solo restringe un par de horas al día a camiones que ni siquiera alcanzan el estándar Euro. Aunque es cierto que el gremio de carga tiene unas circunstancias adversas debido al alto costo de los combustibles, el mal estado de las carreteras, los atascos en las ciudades y los elevados precios de los peajes, la salud de los bogotanos no puede seguir pagando las consecuencias.

Esta medida es una oportunidad para que el Gobierno Nacional tome por fin cartas en el asunto, regule la vida útil de los vehículos de carga y adopte las medidas para facilitar la reposición de la flota. Aunque es importante dejar claro que buscar la renovación del transporte de carga no es una responsabilidad de la ciudad, se podrían examinar apoyos del Distrito para quienes tengan sus vehículos matriculados en Bogotá y quieran cambiar a tecnologías eléctricas o a gas.

Es importante que todos los sectores ciudadanos respalden esta medida. Es solo la primera de varias que deben venir en este sentido. La calidad del aire es una de las principales problemáticas de la ciudad, Bogotá no podía esperar más.