NUESTRA COLUMNA DE LA SEMANA: Las deudas de la Nación Con Bogotá

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Existe la idea que buena parte de los recursos del país se quedan en la capital, pero la realidad es bastante diferente. En los últimos años los proyectos estructurados o financiados por la Nación con destino a Bogotá brillan por su ausencia. Hasta ahora con la primera línea del metro y el Regiotram la ciudad volverá a ver recursos del gobierno central para proyectos en la ciudad, sin embargo, a la fecha, aun no se efectúa el primer desembolso. Esta es una de varias deudas del gobierno nacional con la ciudad

La construcción de colegios es otra de esas deudas. Aunque en 2015 la Nación anunció recursos por medio billón de pesos para la ciudad, tiempo después se advirtió que serían solo alrededor de 350 mil millones y en los últimos anuncios apenas hablan de que se financiaran 5 colegios nuevos y 7 restituciones. A la fecha solo hay certeza de aportes por 30 mil millones para el colegio San José de Maryland en Bosa.

Cómo pasar por alto la situación de la infraestructura de la Universidad Nacional en su sede Bogotá. La universidad incluso ha tenido que gestionar recursos distritales a través de la estampilla que hasta hace unos años era exclusiva para la Universidad Distrital. Siendo el campus universitario más importante de la ciudad, es triste ver el desentendimiento de la nación con la situación del mismo.

Pero sin duda, la mayor deuda sigue siendo en materia de movilidad, en especial las conexiones de la ciudad región, que dada sus complejidades debería ser un proceso liderado por la Nación. Por ejemplo, la doble calzada, hoy en veremos, entre Villeta y Guaduas que implica la conexión de Bogotá con la también doble calzada de la Ruta del Sol y el tercer carril de la salida de la calle 80 entre Puente Guadua y la glorieta de Siberia. Deudas que generan fuertes cuellos de botella que afectan la competitividad de la región.

Igualmente, el gobierno nacional tiene responsabilidad en el embudo que se va a causar en la Autopista Norte entre calles 192 y 245, donde adjudicó el proyecto Accenorte sin tener en cuenta a Bogotá. Si en el norte llueve en el sur no escampa. La vía al Llano ha tenido cientos de problemas en los últimos años y a pesar de ser por sus peajes la vía más costosa para transitar de todo el continente americano desde Canadá hasta Patagonia, los cierres de la vía son muy comunes; afectando incluso el abastecimiento de algunos alimentos en Bogotá.

En la salida por la Autopista Sur la situación no es mucho mejor. La Nación dejó en manos de los entes territoriales la estructuración de la APP de la ALO en su tramo sur, pero la ANI viene dando largas a las aprobaciones para sacar adelante el proyecto, por lo cual se encuentra estancado en este momento. El gobierno nacional en los últimos años gestionó una gran cantidad de viviendas de interés social en Soacha; sin embargo, no hizo lo mismo con la infraestructura de transporte, lo cual agravo la ya dificultosa situación de movilidad.

La situación en el aeropuerto El Dorado también empieza a ser preocupante, aunque el anterior gobierno dejó un proceso de estructuración en curso para una nueva terminal, el actual gobierno, por razones que no son claras, desestimó el proyecto y decidió empezar de cero. Aun no hay claridad de cuál es la hoja de ruta para la ampliación de la capacidad de transporte aéreo de la ciudad. El aeropuerto El Dorado llegará al límite de su capacidad en pocos años y no existe aún un norte definido, una responsabilidad enteramente de la Nación.

En materia de seguridad también hay una deuda desde hace mucho tiempo. Mientras Bucaramanga o Tunja tienen 675 y 610 policías por cada cien mil habitantes, Bogotá apenas llega a los 244, una diferencia muy grande, ya que la media del país ronda los 400. La ciudad tiene un déficit histórico de fuerza pública que ronda en este momento los 9000 hombres, lo único que parece haber de sobra es ESMAD.

Las deudas del gobierno nacional con la capital son de mucho tiempo atrás, sin embargo, no se ve una voluntad real de cambiar las cosas más allá de las buenas intenciones y los discursos vacíos. Es imperativo para el desarrollo de la región central del país y el bienestar de sus habitantes un compromiso real del gobierno nacional hacia la capital del país, que aporta el 25% del PIB.