NUESTRA COLUMNA DE LA SEMANA: Cuatro años más sin Bici pública

Columna la bici

Desde hace más de una década Bogotá ha intentado por distintos medios dotar a sus habitantes con un sistema de bicicletas públicas, objetivo que hasta el momento ha sido infructuoso y podemos decir frustrante. Mientras ciudades como Medellín tienen sistema de bicicleta pública funcionando desde 2011 y buscan llegar a más de 3000 ciclas al iniciar 2020, en Bogotá parece que retrocedemos.

Recientemente en Bucaramanga entró a funcionar el primer sistema de Bici pública. Aunque tiene solo 100 ciclas, es un gran avance para esta ciudad, se suma así a Cali, Valledupar y Villavicencio que ya tienen pequeños sistemas de alquiler público funcionando.

Bogotá realizó un piloto muy exitoso llamado Bicicorredores. Estos funcionaron en varios puntos de la ciudad hasta el año 2016 cuando la administración Peñalosa con razones bastante cuestionables decidió dar por terminado el programa. Aunque la administración había anunciado que implementaría un sistema mucho más grande y robusto que el desmontado, 4 años después no hay implementado nada. Eso sí, quedaron decenas de ciclas del programa cancelado deteriorándose en algunos improvisados parqueaderos.

En el año 2015 se dejó un sistema contratado, una asociación entre particulares y la Alcaldía para dotar a la ciudad de un sistema robusto de bicicletas. Lastimosamente incumplimientos de los privados hicieron que este contrato debiera ser liquidado en 2016. Posteriormente se intentó una APP 100% privada con la empresa BCycle Latam, la misma operadora de Bike Santiago. Sin embargo, la quiebra de esta empresa en Chile hizo fracasar el proceso. Aunque posteriormente otras empresas brasileñas retomaron la iniciativa, hasta el momento no presenta avances significativos.

En un último intento luego de perder casi 3 años en infructuosas APP, donde se invirtieron más de 1000 millones para su revisión técnica, legal y financiera, la administración abrió un proceso de aprovechamiento del espacio público y así lograr concesionar el sistema. Como se advirtió ocurriría, este proceso fue declarado desierto el pasado mes de diciembre, con lo que oficialmente la administración Peñalosa terminó con más retrocesos que avances en esta materia.

El gran obstáculo de la ciudad para lograr implementar el sistema ha sido insistir en que el proyecto deba ser privado. Con esto, se obliga no solo a la iniciativa a ser auto sostenible sino a dar un buen margen de rentabilidad. Estos son requisitos necesarios para que un privado se interese en la implementación del proyecto y el estado de vía libre. Los intentos que se han hecho al respecto han mostrado que solo con tarifa al usuario y sin apoyo sustancial de recursos públicos no es posible.

No es coherente que la ciudad que dice llamarse capital mundial de la bici no tenga un sistema de alquiler público de ciclas. Este sistema ayudaría mucho a resolver ciertas demandas de movilidad. Es importante abandonar los dogmas y poner los intereses de la ciudadanía por encima de ideologías. La experiencia de un sistema 100% público en Medellín ha sido muy positiva, es hoy uno de los sistemas más grandes de Latinoamérica, ¿Por qué no hacer algo similar en Bogotá?