Los desafíos que tiene Bogotá para atender población migrante venezolana

14701565500 eeb517bc8f o

Basta con observar algunas cifras para entender la dimensión de la migración de venezolanos a Colombia. Es un fenómeno que se presenta desde hace algunos años pero que crece cada vez más aceleradamente. Cuando se observa la cantidad de personas que están en el país y que vivieron en Venezuela en algún momento durante los últimos 5 años, se encuentra que la cifra en Colombia pasó de 62 mil a 523 mil entre 2013 y 2017, un crecimiento de 743%. En el caso de Bogotá el aumento fue de 8 mil personas a 85 mil para el mismo periodo de tiempo, 962% de incremento.

Para dimensionar la magnitud de la migración en el corto plazo, la Secretaría de Planeación reveló cifras importantes: quienes están en el país, pero reportaron haber vivido en Venezuela durante los últimos 12 meses pasaron de 26 mil en 2013 a 290 mil en 2017, esto significa un crecimiento de más de 1.000%. En Bogotá el crecimiento es de 1700% al pasar de 3 mil migrantes a 54 mil entre esos dos años.

Este hecho ha exigido un esfuerzo institucional muy grande en el país. En temas como salud y educación se observan estas cifras. A nivel nacional se reportaron para 2018, 31.674 niños en el sistema educativo. En Bogotá se registraron 3.808 niños y para 2019 hay matriculados 6.220. En salud, se atendieron, entre marzo de 2017 y septiembre de 2018, 95.588 venezolanos.[2]

También es grave el tema de entidades territoriales sin la suficiente capacidad para atender a los migrantes. Está el caso de Soacha que ya ha lanzado alertas sobre su necesidad de apoyo para garantizar los derechos de los venezolanos y de su propia población vulnerable. Según conteo que realiza la Alcaldía a ese municipio han llegado 3.500 familias de migrantes, cerca de 11.000 personas que presionan la oferta de servicios sociales. Para 2019, 4.000 niños se quedaron sin cupo en colegios oficiales. Bogotá y Sibaté, vecinos, tienen disponibilidad de cupos en sus colegios. Podrían ayudar a suplir esta demanda y la de otros servicios. Sin embargo, esto requiere de la coordinación de un ente como el Departamento o la Nación que sincronice las acciones y, sobretodo, aporte recursos para hacer posible esta colaboración entre entidades territoriales.

La migración masiva ha empezado a tener impacto en el nivel de desempleo en el país. Según las estadísticas que reveló el DANE para 2018 en Colombia la desocupación pasó de 9,4% en 2017 a 9,7%. Para Bogotá varió de 9,5% a 10,1%. Mientras tanto, el desempleo de los migrantes se redujo y pasó de 20,9% en 2017 a 18% en 2018. Urge que se adopten medidas para regularizar a la población venezolana y puedan trabajar formalmente (tema sobre el que son muy vagas las disposiciones del CONPES). Se requiere facilitar la convalidación de títulos y protegerlos de condiciones de explotación laboral, Así como evitar que los migrantes reciban remuneraciones muy bajas por necesidad pues así se contribuye a que el ingreso promedio de los trabajadores locales no se vea tan afectado.

Los recursos no parecen suficientes y es necesario optar con mayor dinamismo por fuentes como la cooperación internacional. Se ha dicho que la migración puede ser una oportunidad para la dinámica económica colombiana pero eso requiere agilizar y hacer más concretas las acciones para que los migrantes puedan insertarse al mercado laboral formal y puedan realizar emprendimientos que incrementen la productividad local.


[2] Revista Semana. “9 datos de la migración venezolana que revela en Conpes del gobierno Duque”. 27 de noviembre de 2018.