Advierten dudas en licitación de contrato para publicidad en paraderos de Bogotá

 

La Concejal María Fernanda Rojas explicó que existen dudas sobre el proceso de licitación que adelanta el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público, (DADEP) por $171.870 millones de pesos; dado que por ejemplo, en una de las cláusulas se le pide al concesionario pagar una comisión a la empresa que diseñó la licitación.  

Bogotá enero 18 de 2019. La Concejal María Fernanda Rojas prendió las alarmas al proceso licitatorio que el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP) adelanta para el diseño, instalación y operación en los paraderos y los paneles del mobiliario urbano en Bogotá, cuyo contrato se adjudicará por 15 años.

Peñalosa ha autorizado más de 34 mil talas en Bogotá

Foto Of Concejal Rojas  

A noviembre de 2018 han sido ejecutadas 11.394 de esas talas autorizadas, es decir cerca de la tercera parte del total. 5.274 por cuadrillas propias del Jardín Botánico de Bogotá y otras 6.120 por contratos a terceros que suman $3.068.211.596. En promedio, según reveló la Concejal María Fernanda Rojas, talar un árbol le cuesta a la ciudad $501.341 pesos. De ejecutarse todas las talas aprobadas hasta ahora, la Administración se gastará $17.361.966.490.

Bogotá enero 22 de 2019. La Concejal María Fernanda Rojas, reveló que más de 34 mil talas han sido autorizadas por la Administración del Alcalde Peñalosa, y alrededor de una tercera parte de ellas ya han sido ejecutadas.

Información entregada por la Administración revela que hasta noviembre de 2018 habían sido ejecutadas 11.394 de esas talas, es decir alrededor de una tercera parte del total autorizado. 5.274 por cuadrillas propias del Jardín Botánico de Bogotá y otras 6.120 por contratos a terceros que suman $3.068.211.596.

Tarifas del SITP suben mucho pero el déficit baja poco

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Los usuarios del SITP ya están pagando el nuevo aumento en las tarifas autorizada por la administración, que dejó en 2400 los buses rojos y 2200 los azules. Con esta, ya son cuatro las alzas que se presentan durante la administración Peñalosa. Sumadas, han significado un incremento total de 46.6% para el componente zonal y de 33.3% para el troncal. Esto a pesar de que está demostrado que la medida ha tenido muy poca incidencia en la reducción del déficit.

En principio puede no tener sentido que mayores ingresos signifiquen un mayor déficit. Pero no son tan complicadas las matemáticas para entender el fenómeno. Si miramos las cifras enero-noviembre de 2018 -últimas disponibles- y las comparamos con las mismas del año anterior, hay una caída del 7% en el número de validaciones de pasajes. Al agregar las cifras de 2016 la caída llega a 12.2%.

Más concertación en el estacio público

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Antes de continuar con su plan de reemplazo del arbolado urbano y construcción de nuevos parques, el alcalde Peñalosa debería aprender de los inconvenientes que ha enfrentado. Se acerca una nueva tala de árboles y, en lugar de granjearse enemistades, podría conseguir aliados entre los ciudadanos.

Una ola de malestar se percibe entre algunas comunidades con las obras que la administración Peñalosa ha emprendido en diferentes parques de la ciudad. Bajo consignas como “Use la cabeza, no la motosierra” y “fuera alcalde leñador”, escuchados el pasado 8 de mayo en la exclusiva Carrera 15, los vecinos de parques del norte como El Virrey y Japón se opusieron a las intervenciones en sus barrios.

Puede parecer extraño que produzca molestia lo que se presenta como una mejora en la oferta de esparcimiento y disfrute del espacio público. Pero las razones que escuché de los vecinos, y el análisis de los indicadores de ciudad, nos dicen otra cosa.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para contar con un aire de buena calidad las ciudades deben tener aproximadamente un árbol por cada tres habitantes; actualmente Bogotá cuenta con 1 árbol por cada seis personas, es decir la mitad de lo recomendado. En cuanto a Espacio Público Verde, la sugerencia de la OMS oscila entre los 10 y los 15 metros cuadrados por habitante; Bogotá se encuentra cerca del límite inferior con un promedio de 10,21 para toda la ciudad.

Estas cifras se desprenden del más reciente informe del Observatorio del Espacio Público de Bogotá y a pesar de que no son las mejores, hay otras igual de inquietantes. Por ejemplo, las de Espacio Público Efectivo, donde se reúnen todos los elementos de espacio público abiertos de manera permanente a la ciudadanía: el estándar establecido en el Decreto 1077 de 2015 es de 15 metros cuadrados por habitante y Bogotá no alcanza ni la tercera parte (4,41).

Es bastante posible que el ciudadano promedio, aun sin conocer estas cifras, tenga la percepción de que la ciudad necesita tanto de árboles y zonas verdes, como de espacio público para recreación activa. Así que, en principio, no debería oponerse a las obras. Pero lo que ocurre es que en algunos casos se están construyendo canchas y escenarios en detrimento de la naturaleza. Y no se entiende por qué hay que renunciar a una cosa para disfrutar de la otra.

Por otro lado, lo que he escuchado a vecinos del parque El Virrey, como Andrés Hernández, es que no están siendo tomados en cuenta en decisiones que les afectan directamente, bien porque no se les escucha, o bien porque se ignoran las propuestas y acuerdos hechos con la comunidad. Después de que mi equipo conversara con Juan Caicedo, vecino del sector y miembro del Grupo Ecomunitario, lo que se advierte es que, en general, a la ciudadanía le molesta que se le menosprecie y se tomen decisiones a sus espaldas, que se les haga una pantomima de conciliación para cumplir con un requisito y eso después no se traduce en acciones efectivas.

Por ejemplo, en el caso del parque El Virrey, hubo varias reuniones (ocho en total) entre la comunidad y los enviados de la Alcaldía. En ellas se barajaron los nombres de las especies que podrían sembrarse para compensar los árboles talados, se establecieron unos cronogramas y unos compromisos. Las peticiones de los vecinos incluían tener en cuenta especies vegetales que prestaran servicios al ecosistema (como proveer alimento a las aves), y que se plantaran en lugares donde no afectaran la infraestructura (senderos, líneas eléctricas, iluminación).

Pero la administración no fue rigurosa en el cumplimiento de estos acuerdos y, entre otras cosas, las talas empezaron antes de lo previsto y se mantuvieron invariables tanto la lista de especies de la administración como el plano de arbolado. De hecho, los vecinos ni siquiera tienen garantías de que la compensación por los árboles talados (82 nuevos individuos) vaya a hacerse en el mismo parque El Virrey.

Según me informa el IDRD, aún falta trecho para que estas metas se cumplan. De manera que en lo sucesivo es importante que El Alcalde tenga en cuenta las enseñanzas que dejan estos inconvenientes y muestre mayor flexibilidad para transformar sus planes en razón a las exigencias de los ciudadanos que lo eligieron.

En el plan de Desarrollo 2016 - 2020 la administración tiene como objetivos: “la construcción de 3 parques y de 2 centros culturales, recreativos y deportivos, así como el mejoramiento de 132 equipamientos culturales, recreativos y deportivos, y la construcción de 75 canchas sintéticas”.

Más cuando tiene como indicador de logros mejorar el porcentaje de personas que consideran agradables los parques y los espacios públicos, el porcentaje de personas que consideran que estos espacios han mejorado y el de personas que los usan efectivamente.