Déficit del SITP aumentó un 10% en lo corrido de la Alcaldía de Peñalosa

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Así lo denunció la Concejal María Fernanda Rojas, quien explicó que si bien existió una leve baja en el déficit del sistema en el año 2016, este se incrementó sustancialmente en el 2017 superando los $783 mil millones. Se evidencia que en el periodo 2016-2017 la demanda de usuarios decreció en un 6%, lo que demuestra que por primera vez desde que inicio la implementación del componente zonal del SITP el sistema está perdiendo usuarios.

Bogotá marzo 20 de 2018.

Proponen 9 ajustes en licitación de la nueva flota de Transmilenio

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La Concejal María Fernanda Rojas, radicó las observaciones a los prepliegos para adquirir los nuevos buses de las fases I y II de Transmilenio, en las que señala, entre otras, generar incentivos para implementar tecnologías limpias, asegurar el cumplimiento de la Ley Probici, disminuir el número de buses biarticulados exigidos y limitar la remuneración por vehículo.


Bogotá, Abril 1 de 2018.

Piden debate de control político a Transmilenio, en defensa de la calidad del aire en Bogotá

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La Concejal María Fernanda Rojas, del Partido Alianza verde, solicitó al presidente del Concejo, Daniel Palacio programar urgente un debate de control político a Transmilenio para discutir la renovación de la nueva flota de buses que llegará a Bogotá.

Abril 7 de 2018.

A debate licitación de buses de Transmilenio por no ser amigable con el medio ambiente

 

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La Concejal María Fernanda Rojas celebró que se haya agendado el debate de control político que solicitó el pasado 6 de abril para discutir los términos de la renovación de los 1383 buses de Transmilenio que llegarán a Bogotá.

Abril 20 de 2018.

Bogotá, día del agua cero

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Bogotá, 11 de Abril 2018

Desde principios de año los medios del mundo vienen informando de la inminente llegada en Ciudad del Cabo del Día Cero: El día en que la capital de Suráfrica se va a quedar sin agua. El panorama que se proyecta a partir de ese momento es abrumador: éxodo de una cuarta parte de la población, cierre de las entidades públicas, migración de una buena parte de empresas y puestos de trabajo, disputas por el agua y largas filas de ciudadanos junto a camiones cisterna esperando una ración de agua.

Ciudad del Cabo es la primera gran ciudad en enfrentar esta situación, pero todo parece indicar que no será la única. La ONU señala que actualmente cerca de 1,900 millones de personas viven con escasez de agua y para el 2050 se estima que esta cifra se incrementará a 3 mil millones. Eso me lleva a preguntarme qué tan cerca estamos de sumarnos a esa lista de ciudades con escasez.

Según algunos cálculos podríamos alcanzar en corto plazo un punto crítico, pues el sistema cuenta apenas con un 10% de reserva por encima de la demanda actual. En ese panorama, en menos de cinco años podríamos enfrentar un racionamiento, eso si antes no se presenta un Fenómeno del Niño o una sequía prolongada. No hay que ser alarmistas, pero sí precavidos. Por eso, no sobra analizar ciertas similitudes entre Bogotá y la Ciudad del Cabo de hace unos años, sin desconocer las diferencias en las condiciones climáticas entre ambas ciudades.

Incredulidad: Uno abre el grifo del agua de su casa y le cuesta trabajo creer que eso puede llegar a ser considerado un lujo en el futuro. Pero eso fue precisamente lo que le pasó a los habitantes de Ciudad del Cabo, que hoy subsisten con racionamientos de 50 litros diarios de agua. Hacía años que los expertos de entidades como el Institute for Water Research habían encendido las alarmas, pero no los escucharon, al menos no con la suficiente atención.

Aumento de la población: En Ciudad del Cabo el número de habitantes creció desde 1995 en torno a un 80%. Las previsiones actuales de crecimiento para Bogotá señalan que, en un período de tiempo similar, la ciudad va a crecer en un 46%. Esto sin contar con una inminente conurbación de los municipios cercanos, cuyas poblaciones han crecido a un ritmo del 25% en la última década, según el Informe Calidad de Vida Sabana Cómo Vamos.

Displicencia del gobierno: Durante décadas, los gobiernos de turno permitieron el crecimiento desbordado de Ciudad del Cabo sin ofrecer soluciones de infraestructura equivalentes. Las obras para dotar a la ciudad de embalses y plantas desalinizadoras, y las iniciativas para cuidar los acuíferos, no avanzaron y aún se encuentran sin terminar. Muchas de las intervenciones que se debían haber emprendido en el pasado, han tenido que ser adelantadas en alcaldías recientes, ya en medio de crisis inminentes. Actualmente en Bogotá, la empresa de servicios públicos no está realizando ninguna obra de expansión. Sólo adelanta obras de optimización que permiten una mejor captación y tratamiento.

Mal uso del agua: Aun en medio de la crisis actual, algunos sectores de la población de Ciudad del Cabo se niegan a hacer un uso responsable del agua. Es así como, mientras un amplio sector de la población se mantiene con 50 litros diarios o menos, otro está consumiendo el doble de esa cantidad. Según cifras del acueducto, en este momento Bogotá, quizás porque existe el mito de que nos sobra el agua, desperdicia alrededor del 34% del agua disponible.

La ciudad puede evitar pasar por una crisis similar, pero se le está haciendo tarde para tomar las medidas correctas. La principal de esas medidas es proteger las fuentes de agua, las actuales y las potenciales, las superficiales y las subterráneas, las que nacen en los cerros y montañas, y las que están contenidas en lagunas y humedales. Cada gota de agua debería ser sagrada porque de ella depende la sostenibilidad y la viabilidad de Bogotá en el futuro.